
La antimateria ya puede viajar: el logro histórico del CERN

Efraín Buenrostro Chávez
26 de marzo de 2026
Un experimento del CERN logra transportar antimateria por primera vez y abre la puerta a mediciones más precisas fuera del laboratorio.
Mover antimateria fuera de un laboratorio parecía, hasta hace poco, algo prácticamente imposible. No por falta de tecnología, sino por su propia naturaleza: la antimateria se destruye al instante en cuanto entra en contacto con la materia ordinaria. Transportarla implica mantenerla suspendida, aislada y bajo condiciones extremas.
Y, aun así, lo lograron.
Un equipo del experimento BASE del CERN consiguió por primera vez transportar antimateria —en forma de antiprotones— dentro de un dispositivo portátil, trasladarla en un vehículo y continuar el experimento tras el movimiento.
Un paso pequeño en distancia, pero enorme para la física.

Camión llevando la carga de antimateria. Crédito de imagen: CERN
El nombre del experimento no es casual: BASE significa Baryon Antibaryon Symmetry Experiment. Su objetivo es poner a prueba una idea fundamental de la física: que la materia y la antimateria deberían comportarse exactamente igual, salvo por propiedades opuestas.
Para comprobarlo, los científicos comparan con extrema precisión características como la masa, la carga o el momento magnético de protones y antiprotones. Si encuentran, aunque sea una diferencia mínima, podría ser una pista clave para entender por qué el universo está hecho de materia y no de antimateria.
Antimateria: el espejo del universo

El Hubble espía las fronteras del Big Bang. Crédito de imagen: NASA/ESA Hubble Space Telescope.
Para entender por qué este avance es tan importante, hay que empezar por lo básico.
La antimateria es, en esencia, el reflejo de la materia que forma todo lo que conocemos. Cada partícula tiene una contraparte con propiedades opuestas: donde hay carga positiva, en la antimateria hay negativa.
Cuando ambas se encuentran, se aniquilan liberando energía.
Aquí es donde surge uno de los mayores misterios del universo:
Tras el Big Bang, deberían haberse creado cantidades iguales de materia y antimateria. Si eso fuera así, ambas se habrían destruido por completo.
Pero no ocurrió.
El universo está hecho de materia. Nosotros existimos.
Y nadie sabe con certeza por qué.
El reto de estudiar algo que no puede tocar nada

Ingenieros realizan maniobras para la carga. Crédito de imagen: CERN
Investigar antimateria no solo es difícil: es delicado al extremo.
Para evitar su aniquilación, los científicos la mantienen suspendida mediante campos magnéticos y eléctricos dentro de sistemas altamente controlados. Hasta ahora, estos experimentos se realizaban exclusivamente en la llamada “fábrica de antimateria” del CERN, el único lugar del mundo capaz de producir antiprotones de baja energía.
Sin embargo, incluso ahí existe una limitación crítica.
Las propias instalaciones generan pequeñas fluctuaciones magnéticas que afectan la precisión de las mediciones. Son variaciones minúsculas, pero suficientes para interferir en experimentos que buscan detectar diferencias casi imperceptibles entre materia y antimateria.
BASE-STEP: una trampa portátil para antimateria

Experimento BASE. Crédito de imagen: CERN
La solución fue cambiar de enfoque: si el entorno no es lo suficientemente estable, hay que sacar el experimento de ahí.
Así nació BASE-STEP, un sistema diseñado para capturar, almacenar y transportar antiprotones en condiciones extremas.
El dispositivo combina un imán superconductor, refrigeración con helio líquido y una cámara de vacío que mantiene las partículas suspendidas sin contacto con la materia. Todo en una estructura lo suficientemente compacta como para transportarse en un vehículo, aunque con un peso cercano a una tonelada.
En la prueba, los científicos lograron:
- Capturar y acumular una nube de 92 antiprotones.
- Mantenerlos estables dentro de la trampa.
- Transportarlos en un camión a través del sitio del CERN.
- Continuar el experimento después del traslado.
Por primera vez, la antimateria dejó de estar confinada a un solo lugar.
Más allá del laboratorio

Imágenes al interior del túnel del LHC. Crédito de imagen: Brice, Maximilien/CERN
Este avance no consiste solo en mover antimateria de un punto a otro.
Significa que ahora podría estudiarse en entornos más estables, lejos de las interferencias del propio acelerador. Incluso abre la posibilidad de llevarla a otros laboratorios en Europa, permitiendo que más equipos científicos participen en su investigación.
Pero este primer traslado fue solo el comienzo.
El siguiente paso será escalar el proceso: trayectos más largos, posiblemente de varias horas, manteniendo temperaturas cercanas al cero absoluto durante todo el viaje.
Y ahí es donde todo se complica.
Transportar antimateria es difícil, pero transferirla al llegar —sin que desaparezca en el proceso— podría ser aún más complicado.
Porque no basta con moverla: hay que integrarla en un nuevo experimento sin perderla en el intento.
Y en ese último paso… es donde se juega todo.
Un avance que abre nuevas posibilidades

Lanzamiento del Telescopio James Webb. Crédito de imagen: NASA
Si logran superar ese último paso, el impacto va mucho más allá del logro técnico.
No se trata solo de mover antimateria, sino de poder estudiarla con una precisión que hasta ahora no era posible.
Y eso nos lleva a una de las preguntas más profundas de la ciencia:
¿Por qué existe más materia que antimateria en el universo?
Resolverlo no sería un detalle técnico. Significaría entender por qué el universo no se destruyó a sí mismo en sus primeros instantes… y, en última instancia, por qué existe algo en lugar de nada.
Este experimento no responde esa pregunta todavía.
Pero por primera vez, nos acerca a hacerlo de una forma completamente nueva.
Porque al final, cada avance —ya sea observando el universo a distancias inimaginables o estudiando sus componentes más pequeños— nos acerca un poco más a entender cómo funciona realmente el universo.
Y ahora, ese conocimiento empieza a salir del laboratorio.
Fuente: CERN News
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